¿quién mato a Killer?
Son la cinco de la mañana. El unísono sentido de la distracción me conduce a la TV razón que me separa por un segundo de mis tareas. La TV es una mierda, no es como dice homero en su brillante episodio, de que esa mierda “te da mucho y no pide nada a cambio” todo lo contrario, lo que ves en la TV te quita lo más precioso que tenemos, el tiempo y la vida. Prefiero estar atento a mis labores. Me despierto con la mirada fija en mi destino. No puede haber una muerte más en la ciudad. Soy un gendarme, la autoridad reinante, el hombre duro. 60 abdominales, 80 lagartijas, 4 saltos al techo, la pintura de labio, brillo en las uñas, ya estoy a punto para salir. Soy el único capaz de poder dar caza al asesino. Me coloco mis mayas de correr, una camiseta al ombligo y mis zapatillas converse negras. Espero pasar desapercibido. Hoy no es necesario la peluca de viejecita, pues Killer ayer mato su vieja de la semana. Hoy puede ser un cura, un escolar o una quinceañera del jet sed, de la sed de siempre.
Dos granadas metidas entre huevo y huevo. Me tercio la metralleta invisible. Mi casco antimotines y salgo a la calle. “Hoy es uno de esos días” a que queda bien esa expresión cuando un día comienza. Mejor usamos otra, “que día más extraño joder” dos palomas me dan una pista, tiene sangre en el ala. Las dejo ir después de arrancarle medio plumaje. La gente piensa que el mundo es seguro. Camarón ya no está, el preponderante magno murió joven y aquella fatiga de riñones se me cuela entre pasmo y pasmo.
¿Dónde estás Killer? ¿Qué piensas? ¿Por qué matas? Valla gentuza. Valla, valla…

GR dijo
Hace falta una literatura de calidad, divertida, abierta, nueva. Tú la sabes hace Army.
Un abrazo bloguero.
GR.-
28 Agosto 2006 | 12:26 PM